#DesdeMiTablet | Take me out to the ball game

baseball miami marlin integrate news maria eugenia pardo featureMaría Eugenia Pardo

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Yo nací en una familia deportiva con tradición deportiva. Nosotros respiramos deporte por deporte, no por el placer comercial de llevar una camiseta o de aplaudir una selección. Muy a nuestro nivel, ya fuera comunitario, local, regional o nacional, hemos estado del lado de la acción, de la competencia, del lado del verdadero espíritu deportivo, de la solidaridad, la fraternidad, del respeto y la constancia.

Siendo casi una bebé, mis padres me llevaban al Estadio de la Universidad Central de Venezuela, a ver los juegos de pelota de los únicos, inigualables y aguerridos Leones del Caracas. Unos añitos después, muchos de mis domingos los pasaba en el Oakland–Alameda County Coliseum (casa de los Atléticos de Oakland) y como si fueran mis amigos de toda la vida, aplaudia a Reggie (Jackson) y al Indio Manny (Jesús Marcano Trillo, venezolano de pura cepa, de Caripito – para más señas), en la época de oro de los Atléticos.

Esos domingos al mediodía, sentados en algún estadio para ver un juego de pelota, son inolvidables. A los años, aprendí a hacer las anotaciones. Mi Papá patrocinaba un equipo de béisbol infantil – en el que jugaban mi hermano, mis primos, mis vecinos y sus amiguitos – y después de la inauguración (en la que varias veces fui la “Madrina” del equipo), pues era muy útil llenando aquellas planillas perfectas.

Mi Papá ha sido siempre un gran deportista (participante en juegos nacionales y demás), pero hoy quiero mencionar que mi Mamá fue una pelotera de las buenas. Quízas de haber nacido y vivido aquí, hubiera sido parte de All Girls Professional Baseball League.  Ella creció con el guante de beisbol en la mano (y con mi Abuelita Eva, diciéndole: “Usted juegue pelota, pero con dos trencitas con lazos. Usted es una niña y no se me ensucie ni se tire al suelo como sus hermanos”. Como en efecto no le gustaba “ensuciarse” ( y le gustaba llevar el control de todo lo que podía), escogió el montículo. Desde allí jugaba con mis tíos y sus compañeros. En especial con su amigo, vecino y a veces catcher de sus disparos, Luis Ernesto (Aparicio Montiel) quien está en las alturas de Cooperstown… con amigos así, pues ¿Cómo no ser de las mejores?

Mi Mamá recordaba siempre aquellos días con mucho orgullo. Fue Pitcher de la Selección Venezolana que en el año 1945 “le metió las nueve arepas” a la selección cubana encabezada por la espectacular Mirtha Marrero (primera latina en firmar un contrato con la sección femenina de los Cachorros de Chicago), en la inauguración del Estadio de Barquisimeto en el año 1945. Hasta una placa había en el “Antonio Herrera Gutiérrez” recordando la hazaña. Y si querían ver un juego de pelota con comentarios en vivo, ¡El salón de TV de mi casa era el lugar! Como los grandes, mi Mamá sabía narrar partidos de béisbol y lo mejor, sabía de estrategia y jugadas.

Por todo esto, Abril es un mes especial, porque comienza la temporada de béisbol de las Grandes Ligas. A partir de este mes, los domingos tendrán sabor a recuerdo, a alegría, a “Take me out to the ball game” y a partir de este año, a mucha nostalgia. Pero como el mejor lanzamiento siempre estará por venir, celebro la llegada de la temporada. Ojalá que nuestro equipo nos de muchas satisfacciones durante esta temporada. Estén pendientes, porque tendremos entradas para algunos partidos en nuestras redes sociales. Sigan el hashtag #Marlineando y “Nos vemos en el home”.

#Intégrate #JuntosSomosMas

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