#GivingThanks | Mi primer Black Friday

Por Maria Eugenia Pardo.

Black Friday Polaroid Integrate NewsMiami, FL. Noviembre 20, 2013.- En el 2009, al terminar nuestra bella cena de Acción de Gracias casi a la media noche, nos dispusimos a vivir la experiencia más gringa de todas: El Black Friday.

Pasamos por el International Mall y Sears tenía más de 400 carros en el estacionamiento. JCPenney tenía gente afuera y nos quedamos impávidos. Entonces dijimos “¡Vamos a Walmart de la 87 Av! Seguro que la gente no va mucho para allá”. (Qué ilusos). Llegamos, estacionamos, tomamos un carrito y cuando entramos, habían como 3 mil personas. Justo detrás de nosotros, cerraron las puertas y nos quedamos adentro.

Y ahora ¿Qué compro?

Lo primero que ví fueron las pijamas Disney que habían anunciado en el periódico. Y alrededor de los anaqueles habían como veinte mujeres que iban en grupos de dos a cinco. Todas metían las pijamas en los carritos y luego una empujaba el carrito y las demás iban viendo las tallas. Las que no les servían las tiraban al suelo, o las metían entre las latas de sopas Campbell’s. Una locura.

Durante mi primera hora en esta pesadilla, no había logrado “agarrar” ni una camiseta. Además descubrí que las ofertas son progresivas. Que si a las 2am, oferta las pijamas. A las 5am, los pantalones de hacer ejercicios. A las 6am, las chaquetas de invierno y así.

No se podía respirar. Faltaba el aire. Mi esposo y yo empezamos a planificar cómo llegar a una fila para pagar la aspiradora que él había conseguido. Misión Imposible. El desfile de personas con carritos llenos de Bicicletas y pantallas de TV era impresionante.

Cuando llegamos finalmente a la fila de una caja registradora, había como cincuenta personas delante de nosotros con carritos llenos de cosas hasta el techo. En el fondo, yo estaba desolada. Tenía dos horas en esa pesadilla y no tenía en mi carrito ¡NI UNA PIJAMITA!

Entonces me dije, “Qué importa. Al fin de cuentas, yo no vine a comprar nada. Mejor nos vamos”.

La Metamorfosis.

¿Se acuerdan de la película “La Mosca”?. En ese momento, picó el mosquito del BLACK FRIDAY y me llevó al punto de delirio por una pijamita de princesas, de Cars o de Spiderman. Entonces la BlackFridayManía se apoderó de mí.

Me le quedé viendo a una señora con un carrito lleno de pijamas y la mujer me gritó que si le iba a ROBAR su mercancía. Yo no entendí. La mujer casi se tiró encima de su carrito y empezó a llamar a su acompañante ¡Florencia, Florencia, corre, que me quitan las pijamas! Yo no podía con la risa, pero estaba furiosa viéndome formar parte de tan estúpida escena. La mujer #1 me decía, ¡No me vas a quitar mis payamas! Yo me reía y la mujer se molestaba más.

Total que a lo lejos ví cómo iba rodando un anaquel de cartón LLENO DE PIJAMITAS. Empecé a nadar entre la gente siguiendo el anaquel rodante. Mientras me iba acercando me decía,  ¿No es más fácil hacerles una transferencia para que se las compren en la tienda Disney de Paris?. Y mi Pepe Grillo interior me decía, ¡No Maru, ¿Cómo crees? Ya estás aquí. ¿Quién dijo Miedo? NO puedes salir de aquí sin las pijamitas!.

Ocurrió lo previsible. Cuando pude llegar al anaquel, ¡Se habían terminado las pijamitas! No way.

Con las manos vacías llegué adonde estaba mi esposo, quien empezó a agitar frenéticamente algo azul y rojo sobre su cuerpo, como un náufrago que pide auxilio en el medio del mar. Cuando lo tuve cerca, nos abrazamos como si tuviéramos cien días sin vernos y él me dijo ¡Conseguí una pijamita de Carrito Cars para Alan!.

¡A la carga!

Se me avivó el virus.  Le dije, ¡Escóndela debajo de la aspiradora no vaya a ser que nos la quiten!  Y me falta Gonzalo. PERO SI VES A ALGUIEN CON PIJAMITAS acuérdate, Luna 3 t. Hannah 2 t. Gonzalo para seis años”.

Allí fue cuando tuve la mejor idea. Esperé a que fueran las 6 am en punto para que saliera del depósito el nuevo lote de pijamitas. Lo perseguí por media tienda. En lo que el muchacho empezó a quitarle el plástico por un lado, la que viste y calza le empezó a quitar el plástico por el otro. Y como pude me hice de UNA CAJA DE PIJAMITAS… de Princesas… ¡Yes!

Mis oídos escuchaban “Gloria a Dios en las alturas… y en la tierra paaaazz… tralalalaaa”.
Frenéticamente revisé las pijamitas. Una para Luna, otra para Hannah, una para Julia, una para la bebe de Mimi, más las dos de bebé. LISTA! … SEIS PIJAMITAS, de Princesas. ¡Lero Lero, tengo mis pijamitas! Y me acordé de los niñitos… “¿Y AHORA? No puedo dejar a los niñitos sin pijamas para el invierno”
Manos a la obra.

Ya que estamos…

Agarré mis pijamitas de Princesas con el brazo izquierdo y con el derecho tiré al suelo otra caja de la paleta, que eran pijamas de varón. Con la experiencia de quien ya lo hizo una vez, escogí pijamitas para todos los niños de la familia. ¡Yes! y como pude llegué adonde estaba mi esposo, a punto de colapso.

Pasó como una hora más para pagar. Traté de buscar algo ¿para tomar? No había. ¿Para comer? No había. Sólo había un mar de gente comprando cosas de cosas que como yo, seguro no necesitaban. Éramos cientos de personas frenéticas por la batalla campal del Black Friday.

María Eugenia Pardo Editor @marupardo

María Eugenia Pardo
Editor
@marupardo

Pagamos finalmente a las 7 am. Me dolían las piernas y los brazos. Estaba exhausta y agotada. ¿Les cuento lo peor? LAS PIJAMITAS ESTABAN MÁS BARATAS EN LA TIENDA DISNEY del Dolphin’s Mall y el lunes siguiente, tenían hasta free shipping en Amazon por el Cyber Monday.

Primera y última. Bueno eso creí, hasta que 3 años después sucumbí otra vez. Pero entré y salí de una.

Este año estoy vacunada. Cuéntanos si decides “BlackFraidiar” por  @IntegrateNews

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