#InSalud | Meditación Zen (2)

por Dr. Javier Rodríguez Davalillo

 

Feature Image InSaludMiami, FL. Febrero 5, 2014.- Cuando inicié la práctica de la meditación Zen varios años atrás, cometí el craso error de aumentar el tiempo sentado meditando hasta llegar a media hora en la mañana y media hora en la tarde. Pensaba que mientras más tiempo pasaba sentado, más eficiente era el resultado. Entonces estaba pendiente de las tareas que tenía que hacer esos días y no lograba meditar bien, porque el llamado “parloteo mental” no me dejaba tranquilo.

El Zen nos enseña a  desarrollar la capacidad de despejar la mente en cualquier momento superfluo y centrarla por completo en el presente. En la mayoría de nosotros, la mente está en perenne movimiento (pensando en lo que tenemos, queremos y no queremos hacer). Cuando nos vemos acosados por preocupación y ansiedad, nos sentimos agobiados y pareciera que no podemos dejarla descansar. Pero la mente que reposa en quietud, no experimenta tales dificultades y eso se logra con la concentración.

Vamos a practicar unos ejercicios  que nos ayudarán a aplicar estas habilidades en la vida cotidiana.

Primero, elige una tarea diaria como lavar los platos, ordenar la oficina, cuidar el jardín, comer o cualquier actividad que vayas a desempeñar.

Como sea posible, describe lo que estás haciendo en tus propias palabras, comenzando cada acción con “Ahora”. Por ejemplo si estás lavando los platos,  di para tus adentros: “Ahora estoy abriendo el grifo”. “Ahora estoy oyendo el sonido del correr del agua” y así sucesivamente. Hazlo durante 10 minutos y sentirás el efecto de esta “toma de conciencia”: estarás más relajado y enfocado sin duda alguna.

También puedes meditar mientras caminas,  para lo cual necesitas conocer y adoptar ciertas posturas. Flexiona el dedo pulgar derecho dentro de la mano derecha y  cúbrelos con la mano izquierda. Lleva las dos manos en postura al abdomen y camina con pasos largos al ritmo de tu respiración. Debes apoyar primero el talón y luego el antepié. Mientras, concéntrate en el ritmo de tu respiración. Puedes comenzar con sólo cinco minutos. Desde el primer día, sentirás la diferencia.

Terminada la caminata, te recomiendo realizar un ejercicio para sentir tu energía interior. Siéntate en posición yoga (como conversamos en la primera parte de estas entregas) y respira a un ritmo constante por la nariz. Al inspirar, imagina que el aire te llega hasta el área del corazón. Al exhalar, visualiza el aire descendiendo por la parte exterior de tu cuerpo para unirse con el aire  de la siguiente inspiración. Diez minutos harán su cometido.

Dr. Javier Rodriguez D.

Dr. Javier Rodriguez D.

Los monjes Zen suelen  practicar el Tai-Chi  para recuperar la flexibilidad después de una sesión de meditación. “Sacar agua del riachuelo con las manos” es uno de los ejercicios más sencillos y agradables de hacer. Mantente parado con los pies juntos, las manos relajadas a ambos lados y los ojos fijos en un punto elegido frente a ti. Inhala lentamente mientras levantas los brazos por encima de la cabeza para entrelazar ambas manos hacia arriba, estira el cuerpo hacia arriba y cuenta hasta 3. Exhala lentamente mientras bajas los brazos. Haz una pausa y cuenta hasta 3. Lleva las manos frente al  ombligo, las palmas giran hacia arriba, con los dedos entrelazados para formar un recipiente. Inhala lentamente para llevar el recipiente a los labios como si fueras a beber agua. Cuentas 3. Repite esta secuencia hasta 6 veces.

 

 

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