#SiSePuede | ¿Cómo evitar que una tristeza termine en depresión?

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Miami, FL

En ocasiones la vida golpea duro y nos manda circunstancias que a primera instancia parecieran superarnos. De estas me han tocado unas cuantas, como a todos. No obstante a pesar de que las primeras reacciones pueden ser de frustración, dolor y desesperanza, si te quedas enganchado en esos sentimientos, la tristeza se convertirá en sufrimiento y por ende puede llegar a convertirse en depresión.

Podemos superar cualquier episodio “negativo” en la vida, haciéndonos cargo de la emoción desde un principio, no evadiéndola, sino encarándola. Te doy algunas claves para lograrlo:

No entrés en pánico. Tener un episodio de profunda tristeza no quiere decir que te vayas a deprimir. Eres un ser humano, no un robot.

Tómate el tiempo necesario para vivir tu proceso. Reconoce que ha sido un momento duro para ti y date el permiso de dejar que tus emociones afloren, desde la compasión y la bondad, especialmente hacia ti.

Acepta lo que la vida te está entregando. Rehusarse a vivir la circunstancia que la vida te está regalando, solo agrega más sufrimiento. Agregarle calificativos o buscar culpables, tampoco ayuda. Ninguna experiencia es buena o mala, solo es lo que es. Si ves la experiencia a través de los lentes del perdón, la compasión y la bondad y haces extensivo estos sentimientos hacia toda cosa o toda persona que estuvo involucrada en la misma, verás cómo se va transformando tu dolor en una emoción más sosegada, cada vez más soportable, hasta desaparecer.

Presta atención a tu diálogo interior. En esos momentos nuestros pensamientos se convierten en un arma poderosísima; bien sea para ayudarnos a salir del abismo en el que sentimos que estamos cayendo, o para acelerar nuestra caída. Cuando surja un pensamiento negativo, hazte cargo de él, cuestiónalo y reemplázalo por otro que te produzca tranquilidad.

Remontarte al pasado para buscar culpables o para indagar que fue lo que hiciste mal o dejaste de hacer, tampoco tiene ningún sentido. Si vamos a recurrir a este, tiene que ser de forma constructiva.

Paso siguiente, como por arte de magia, cuando sueltas la resistencia y no permites que los pensamientos negativos se adueñen de ti, cambias de frecuencia y logras entonces hacer como el surfista, que no lucha contra la ola sino que aprovecha su fuerza para remontarse sobre ella y lograr su objetivo.

Por supuesto, nada de esto ocurre de la noche a la mañana, pero lo importante es que no permitas que ese evento se convierta en una tristeza mucho más profunda o quizás en una depresión.

No podemos controlar ni escoger cada experiencia que llega a nuestra vida porque somos seres humanos interactuando constantemente con nuestro entorno y la mayoría de esas experiencias están ahí para enseñarnos algo. Pero sí podemos decidir cómo procesarlas: con dolor, rabia, frustración y preocupación o dejándola fluir, sacando de ella la mayor cantidad de aprendizaje posible y convirtiéndola en un abanico de oportunidades para crecer espiritual y emocionalmente.

Glenda Travieso autora b&W

Glenda Travieso

Especialista en Bienestar Emocional y Trastornos del ánimo

www.glendatravieso.com

@gatravieso

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