#TheSmartSaver | La psicología de los precios

tag de oferta featureTatiana Ramos

Miami, Fl

Una de las tareas más complejas en el ámbito comercial es establecer los precios correctos. No sólo es importante considerar los factores legales y de competitividad, sino que hay otros elementos como la percepción y mecanismos del pensamiento que no necesariamente están escritos en piedra. La neuroeconomía, por ejemplo, dice que el cerebro humano está programado para cambiar su conducta cuando el dolor es mayor a la ganancia. Esta teoría aplicada al marketing es lo que explica el consumismo, las compras exageradas, y todas sus consecuencias en cuanto a los sentimientos de culpa o satisfacción que se experimentan un vez realizada la transacción.

Debido a que los expertos estudian a los consumidores, y los consumidores jamás estudian a los expertos, la ventaja claramente está del lado del que coloca el precio. Para ser un consumidor educado y no caer en las tentaciones de las vitrinas, ofertas y precios “bajísimos”, aquí van varias técnicas a poner en práctica; los ahorros pasarán de cientos de dólares al año.

Utilidad y placer. Los compradores más conservadores suelen preferir los productos que se enfocan en la utilidad (“Este carro ahorra más gasolina”) mientras que los más liberales se concentran en el placer que produce la compra (“este carro es para los aventureros”). ¿Qué tipo de consumidor eres? Piensa entonces si la combinación utilidad-placer es lo que quieres o puedes pagar.

Divide el valor. A la información numérica se le asignan valores de alto o bajo, mucho o poco, mayor o menor, sin considerar el tiempo involucrado. Una suscripción de US$1,000 al año pareciera mucho más cara que US$84 al mes. Pero es casi igual. Cuando dicen “por menos de US$ al día”, están diciendo US$365 al año. Se debe considerar el factor tiempo para poder establecer el precio más acertado.

Gratis es gratis. Muchos negocios ofrecen productos gratis a cambio de pagar el envío. O el envío gratis pero con una compra mínima. Estas políticas hacen que la gente vea como conveniente el precio debido a que se está obteniendo algo “gratis” cuando en realidad no es así. Que ese término no sea lo que decida la compra.

Uso de adjetivos. Cuando al precio se le añaden palabras como “bajo”, “pequeño” o “apenas”, en realidad se está apelando a un cambio en la percepción, pero eso no quiere decir que sea un precio más económico al compararlo con otros productos similares.

Tatiana Ramos

Tatiana Ramos

@TatiRamosBosch

integratenewsramos@yahoo.com

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