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desde mi tablet Maria eugenia pardo integrate newsMaría Eugenia Pardo

Editora de Intégrate News

@marupardo en Twitter

mpardo@integratenews.com

Miami, FL. – Decía mi Madre que a uno no lo ofende el que quiere, sino el que uno deja que lo haga. Por ello, como ciudadana venezolana de Miami y periodista venezolana en el extranjero, no puedo dejar de expresar mi repudio por lo ocurrido durante el Foro “Militares por la Libertad” celebrado en Doral el pasado 30 de Julio. Un evento al cual dos centenas de ciudadanos miembros de la sociedad civil venezolana del Sur de la Florida, medios de comunicación y personalidades locales fueron invitados uno a uno, (por email, teléfono, whatsapp, y hasta sms), a escuchar la “Visión sobre Venezuela” de un grupo de militares retirados que hacen vida por estos lares.

Las expectativas de muchos de los asistentes no fueron ni siquiera rozadas en su límite inferior, porque la verdad es que no dijeron nada nuevo. Sólo dejaron en claro la disociación propia de quienes se creen superiores porque dominan armas, tropa y ascendencia (Umjú, en el exilio, en situación de retiro y algunos pensión mediante, Really?)

Por respeto a las canas, muchos no nos fuimos cuando sentimos que debíamos, porque al principio parecía una clase de cívica y un “más de lo mismo” con visión militar que ni aportó, ni desmereció. Cero a la izquierda (o a la derecha, según se vea). Pero justo después, se develó el plan estratégico de la noche: la “presentación en sociedad” del vicealmirante Iván Carratú Molina.

Luego de desmerecer vergonzosamente el trabajo de prácticamente todos los ámbitos ciudadanos, empresariales, políticos, electorales y partidistas de los Venezolanos de allá, de acá y de las galaxias conexas, en medio de un discurso pleno de insinuaciones e imprecisiones, Carratú tuvo el toupeé de decir : “¿Medios de comunicación?, ¡Muertos!. Un desastre. Un desastre. No existen la ética periodística ni el valor del (pausa…) el reportero  ya  no trabaja. Todos están aquí en Miami, trabajando, buenos sueldos, buena imagen …” y siguió con su sarta de “Las Verdades de Mario Iván” cuyo cualquier parecido con la realidad pudiera no ser coincidencia.

Obviamente, levanté mi voz de repudio cuando llegó la ronda de preguntas. Como ciudadana venezolana, periodista y presidente de la Asociación de Periodistas Venezolanos en el Extranjero, rechacé contundentemente la ofensa a mi gremio y le di la oportunidad del desagravio. A lo que el V.A.  Carratú respondió, groseramente, metiéndonos a todos en un saco de corrupción y complicidad inaceptable, que “sus ojos habían visto cómo en Miraflores habían bolsas marrones de papel llenas de dinero para comprar a la prensa en Venezuela”. Carratú pasó al plano personal al burlarse de la indignación que reflejaba mi rostro e intentó darme clase de moral. Ahí ya no escuché más. Me levanté y me retiré del lugar.

De aquí en adelante hablo por mí, en primera persona. Antes que todo soy una dama y como tal me comporto siempre. Al irme, dejé atrás la impotencia con la que muchos de los convocantes vieron como el titán del micrófono deshizo su propia presentación en sociedad. Mario Iván Carratú Molina, vicealmirante de la armada venezolana (minúsculas a propósito), comandante de micrófono, mando de tropa en twitter y ascendencia en bits y bites, comenzaste con pie izquierdo. No puedes venir a hablar de unidad descalificando a quienes necesitas para lograr seguidores de carne y hueso. No puedes echar un camión de responsabilidades históricas a una sociedad civil que no tiene ni qué comer. No puedes llegar de arrogante, a un nuevo patio, pretendiendo tratarnos como a una tropa descerebrada, porque no tienes un piso de credibilidad construído a pulso ni el autóritas mínimo para dirigirte a nosotros en modo CIVIL 1.0.

No puedes pretender dar una ”Visión” cuando lo que único que quedó claro es que sufres de “Contemplación cómplice y conchupante”, porque todo lo viste, pero nada hiciste, no cuando pudiste, sino CUANDO DEBISTE. Cuando por tu juramento a la Constitución de la República de Venezuela tenías la OBLIGACIÓN de defender la soberanía, el patrimonio y las instituciones.

Quédate con tus groserías en tu twitter y tus delirios de poder en periscope, porque aquí en Miami, en nuestra patria y por todo el mundo existimos venezolanos demócratas, decentes y con criterio propio para seguir esta lucha heredada de quienes como tu, son responsables por pensamiento, palabra, obra u omisión, de la tragedia que como nación, estamos viviendo.

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